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martes, 17 de febrero de 2015

Pico Mencilla invernal


Recorrido: Pineda de la Sierra - Ermita del santo Cristo - Las Llanadas - Cabeza Plantizo - Campo de los Corros - Collado Mencilla - Pico Mencilla - Collado Mencilla - Refugio de Esteralvo - Estación Invernal Valle del Sol - Refugio de Esteralvo - Camino de rehoyos - Pineda de la Sierra (circular).

Duración: 8 horas (con descansos).

Los guías que surgieron del frío en la cima del Mencilla

La ruta comienza en Pineda de la Sierra, pueblo con encanto donde sus estrechas calles jalonadas de grandes viviendas de piedra y sillería nos transportan a un rico pasado medieval, no obstante, el municipio está declarado como Conjunto Histórico Artístico y conserva en su interior una de las iglesias mas notables del Románico de la Sierra y por extensión de todo el románico burgalés.



El día promete nieve y frío, no obstante, las ganas de comenzar la temporada de raquetas son mas grandes que las dificultades que nos encontraremos.

Abandonamos el pueblo por el camino que pasa junto a la ermita del Santo Cristo y que comienza a ascender suavemente hasta un cruce donde tomamos el desvío de la derecha. Nos encontramos en las llanadas y aquí el camino comienza un interminable ascenso hasta alcanzar el cordal.




Avanzamos entre la niebla sin ninguna referencia. Con ayuda del GPS vamos recorriendo el cordal que entre las espesas nubes parece una gran meseta. Alcanzamos así el Cabeza Plantizo y el Campo de los Corros donde hay una pequeña caseta en estado de abandono que a nosotros nos parece una mansión después de lidiar durante un rato con el fuerte viento y el frío intenso.

Avanzando por el cordal


Nos calzamos las raquetas y continuamos hacia el Mencilla del que nos separa una corta subida. Recorremos el cordal zarandeados por la ventisca y llegamos casi completamente sin visibilidad a la cima.

Cima del Mencilla


No vemos el congelado vértice geodésico hasta que estamos encima de él. Para el descenso volvemos sobre nuestros pasos hasta el collado Mencilla y desde aquí guiados exclusivamente por el GPS, ya que no se ve nada, alcanzamos el sendero que desciende hasta el refugio del Esteralvo.

Primeros árboles que encontramos en el descenso


En el descenso volvemos a cruzar el límite de la niebla justo cuando atravesamos un magnífico bosque que luce sus mejores galas con un manto de nieve y hielo. Al final del bosque llegamos a la fuente de Esteralvo junto al refugio del mismo nombre hasta el que llega una amplia pista.




Seguimos la pista en dirección Sur para llegar hasta la estación Invernal del Valle del Sol donde hay un gran bar-restaurante de estos impersonales donde para atenderte no te miran ni a la cara, te sirven un caldo frío previo pago y te hacen comer el bocata a la puerta aunque esté nevando.

Nos dirigimos después de visitar tan acogedor lugar de nuevo sobre nuestros pasos hacia el refugio de Esteralvo para desde aquí desviarnos a un pequeño sendero conocido como Camino de Rehoyos que en poco tiempo nos acercará finalmente a la ermita del Santo Cristo, al lado ya de Pineda de la Sierra donde concluimos esta bonita experiencia en la montaña de Burgos.


domingo, 11 de enero de 2015

Peña Amaya


Recorrido: Amaya - Ruinas Prerromanas - El Castillo - El Cinto - Meseta superior - Cima Peña Amaya - Descenso desde la zona mas cercana a la peña Castillo - Vuelta a la peña por el piso intermedio - El Cinto - Fuente Hongarrera - Arroyo Hongarrera - Amaya (circular)

Duracion: 5 horas aprox. (con descansos)

Salimos del pueblo de Amaya en la base de la espectacular peña que hoy vamos a conocer, para ello seguimos a pie la cómoda pista que asciende poco mas de 2 km hasta el aparcamiento ubicado en la meseta donde también se asientan las ruinas del castro prerromano.

Desde el aparcamiento recorremos la trinchera de acceso a las ruinas y caminamos entre los restos de lo que fue un importante castro cántabro en la frontera con la meseta. La situación de estas espectaculares peñas con muy pocos accesos a su zona superior las convirtieron en baluartes defensivos de diferentes pueblos a lo largo de los siglos.

Al poco de ascender salimos de la niebla

Desde el Castro llaman nuestra atención los grandes desplomes que tiene peña Castillo en su cara Norte lo que la hacen totalmente inaccesible. La subida normal comienza precisamente por el lado contrario, donde dos pequeñas canales nos elevan hasta la cumbre desde la que obtenemos unas magníficas vistas de peña Amaya.

Vista de Peña Amaya y del collado intermedio desde peña Castillo


En la cumbre se observan los restos de lo que debió de ser una importante fortificación.

Descendemos ahora por una de las canales que desembocan cerca de la zona donde ambas peñas parecen querer tocarse. Desde este curioso collado comenzamos el flanqueo por el Sur bien pegados a las paredes hasta que unos hitos nos muestran la subida a la meseta superior.

Llegando a la meseta superior de peña Amaya, al fondo Peña Castillo

Una vez arriba recorremos un par de kilómetros hasta llegar a la cima de peña Amaya en el extremo NorEste. Caminamos sorprendidos por la inmensidad del páramo que se abre ante nuestros ojos y es que la parte superior del "pastel" al que se asemeja peña Amaya es una gran meseta herbácea salpicada de pequeños chozos de piedra utilizados para resguardarse de un viento que en esta zona suele soplar con fuerza.

Mar de nubes sobre la meseta
Un montañero comienza el descenso siguiendo los hitos por el otro lado de la meseta


Llegamos al vértice y después de identificar las cumbres que nos rodean comenzamos el descenso siguiendo la meseta hacia la zona mas cercana a peña Castillo. Nos dirigimos al punto mas próximo al collado entre las dos peñas habiendo obviado numerosos pasos que nos permitían descender cómodamente por la cara Norte. Desde el pequeño saliente que forma aquí peña Amaya nos dirigimos en dirección NorEste por una vira herbosa a mitad de la pared hasta llegar a una obsoleta instalación con cuerdas que nos permite descender los escasos 6 metros que nos separan del sendero que rodea la peña pegado a las paredes superiores. ( Recomiendo no hacer uso de la cuerda en el descenso ya que los anclajes de hierro se sueltan con facilidad, nosotros nos quedamos con 2 en la mano cuando comprobábamos su resistencia ).

Acercándonos al collado entre las 2 peñas bajo Peña Castillo
La precaria cuerda que sólo sirve para dar con la bajada

Una vez en el sendero comenzamos el agradable paseo alrededor de la totalidad de la peña. Se trata de un sendero pintoresco y cómodo de recorrer en el que encontramos numerosos tramos abovedados, cuevas y bastantes puntos de acceso a la meseta superior.



Rodeando la peña por el Sur
Espectacular sendero cruzando un tramo abovedado

Explorando una de las numerosas cuevas

Llegados a la zona del Cinto, en la que horas antes habíamos realizado la subida encontramos un gran rebaño de ovejas pastando en la zona que debemos recorrer. Viendo imposible esquivarlas nos decidimos después de observar los mastines a atravesar el rebaño por la zona alta pegados a las paredes. Las ovejas no se apartan y el mastín no mira ni para nosotros así
que cruzamos el rebaño y poco mas adelante nos desviamos hasta la fuente Hongarrera. Allí nos espera el pastor con ganas de hablar que nos comenta que tanto ovejas como perros están bastante acostumbrados a los montañeros. Siguiendo sus instrucciones descendemos por una pequeña grieta que nos devuelve al mundo de las tinieblas en el comienzo de la pista que sube hacia el aparcamiento.




En conclusión: Una peña modesta en altura pero preciosa en su conjunto, con una historia detrás muy interesante y con posibilidades para perder por sus paredes un día entero y volver a casa colmado de grandes sensaciones.

Mapa del recorrido Peña Amaya desde Amaya.